Instalamos el dosificador gravimétrico en la tolva de alimentación de nuestra planta de áridos hace un mes. El cambio más notable fue la eliminación de los atascos en el conducto de descarga, que antes ocurrían al menos dos veces por semana. El sistema de pesaje continuo ajusta el flujo volumétrico en tiempo real, y eso nos ha permitido mantener una carga constante hacia el separador ciclónico sin intervención manual.
La puesta en marcha tomó tres días, incluyendo la calibración de las celdas de carga y la integración con el PLC existente. El personal de operación se adaptó rápido a la interfaz, aunque al principio tuvimos que ajustar los parámetros de histéresis para evitar oscilaciones en la dosificación. Después de la primera semana, el proceso se estabilizó y ahora trabajamos con una desviación de flujo por debajo del 3%.
El soporte técnico respondió a nuestras consultas sobre la configuración del variador de frecuencia en menos de cuatro horas. Lo que más valoro es que no nos vendieron una solución genérica: el ingeniero que nos atendió conocía las particularidades de los silos metálicos con descarga cónica y recomendó un ángulo de cono específico para nuestro material (granito triturado con humedad variable).
El único punto que mejoraría es la documentación del protocolo de limpieza del filtro de mangas del separador ciclónico. La guía incluida es breve y tuvimos que pedir una aclaración por correo. Fuera de eso, el equipo ha funcionado sin paradas no programadas durante todo el mes. Para una planta que procesa 120 toneladas por turno, eso se traduce en una mejora real en la continuidad del proceso.